Tenía una vida de rutina, llena de todos los placeres mundanos con los que me sentía feliz; era totalmente diferente y no necesitaba de alguien más. Simplemente era la persona más feliz que nunca había pensado ser. Escuchaba canciones románticas y pensaba que eso no era para mí que tan sólo eran cursilerías, es por eso que me encerré en un mundo superficial donde todo eso quedaba atrás.


Pasó el tiempo y conocí a una persona sin igual; que me hizo sentirme diferente y extraño a la par. No sabía cómo hacer para hablarle o simplemente seguir compartiendo momentos con ella. Conforme paso el tiempo busque la manera de conocerla y al momento sentía curiosidad de cómo estaría aunque no supiera nada de ella. Me dijeron que estaba enamorado y sólo decía que me caía bien, pero algo en mi interior decía que era diferente ese sentimiento.
Pasaron los días y comprendí que eras algo diferente, fue entonces que comencé a cambiar contigo, me hiciste decirte cosas que jamás creí entenderían o simplemente perderme horas escuchando lo que deseabas decir.

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