Tenía tan solo 11 años cuando conocí a una pequeña niña (lo de pequeña es un decir, porque era más alta que yo, para variar pues siempre fui pequeño). Tenía ella una forma de comportarse muy diferente a las demás niñas. Alguna vez le dije que sería “machona” por ser diferente. “El futuro” me diría que estaba equivocado. Recuerdo que aquella primera vez, cruzamos 3 palabras y jugamos a la escondidas (un juego tan clásico que espero que lo recuerden) ¿o fue a las chapadas? Bueno, las palabras que recuerdo de ella fueron como les dije 3: hola, chapado e idiota… Es de lógica que el hola me lo dijo cuando nos conocimos, el chapado cuando me encontró, y lo demás pues, cuando le dije que era machona, seguido de un golpe de karate que aun lo siento en mi como si fuera ayer.
El tiempo, como siempre, siguiendo su curso. Creo recordar que fue la primera y ultima vez que la vi en tantos años y pues pasé cosas de un púber, como esa sensación de sentirte cerca de una niña o como por ejemplo tener la ropa a la moda para que las chicas te vieran. Como les digo cosas de púber siempre pensando en chicas. Para ese tiempo habían pasado algunos añitos, tuve mi primera enamorada, ella tenía 15 cuando yo tenía 13 y pues para los chicos de mi edad fue una hazaña, pero bueno la relación no prosperó y tuvimos que terminar, así que la vida continúo y nuevamente alguien dijo que “el futuro” podría depararme algo mejor.
Día lunes. Crucé la típica calle en la que solía esperar el bus a mi casa, cuando de pronto, cruzó mi mirada la vista más bella que pudo alguna vez deslumbrarme: cabellos negros y oleados, ojos rasgados, labios regulares con un rojo que nadie podía evadir, su piel blanca resaltaba su bella figura. Recuerdo que un silbido me hizo despertar de aquel sueño en el cual me envolvió aquella bella joven mujer.
Aún no salía de mi letargo cuando recordé que esa chica la había visto antes, aunque no tan igual como ahora. Recordaba su nombre y su apellido y, bueno, me acerqué a ella y la llamé por su nombre. Ella me preguntó cómo estaba y empezamos una pequeña conversación, en la cual me hizo recordar que siempre me había odiado por decirle que sería “machona” (cosa de locos, ella era toda una mujer). Como para variar siempre nos encontrábamos a las mismas horas en el mismo paradero, creo que cuando no la veía le extrañaba. Tenía yo como casi 15 años, ella era mayor que yo por solo 12 días, pensé en que “el futuro” había llegado, así que una vez en el bus a casa, le dije lo siguiente:
Como le dije a ella, no tenía otro floro mejor, pero lo intenté… Ella miró, suspiró y dijo muy segura de si misma: “sabes que, si tan solo me lo hubieran dicho hace 10 minutos te habría dado una respuesta, pero justo me lo dices antes de bajarme, así que lo siento, será para otro día”, me di cuenta que para algunas cosas era muy rápido, pero fui un tonto al no darme cuenta que bajaría, pero ya pues ella bajó y me miró como nunca antes había sentido que me había mirado. Fue algo mágico o al menos para mí, pero como siempre “el futuro” diría lo que habría de suceder.
Fuente :http://www.historiasdeamor.es/el-futuro/